UJAT: UNA CARRERA CON VALOR
UJAT: UNA CARRERA CON VALOR
Por: Perla Ivon Sánchez May
El domingo 17 de marzo la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco realizó la Carrera Atlética número XXX Benemérito de las Américas. Desde temprano, personas de diversas edades llegaron dispuestas a participar a una carrera que amenazaba con ser larga y extenuante. El ambiente era enérgico y sumamente contagioso. Así comenzó ese día, al ritmo de una batucada incesante, con una ciudad casi paralizada por trotadores innatos, desfalleciendo tiernamente en los primeros minutos. Aún así había que seguir la ruta indicada de siete kilómetros que abarcarían la Avenida Universidad, pasando por Avenida Méndez hasta concluir en 27 de febrero, justo enfrente del Instituto Juárez.
Considero loable la organización de este tipo de eventos que realmente motiven a las personas a levantarse un domingo muy temprano, solamente con el objetivo de participar en una carrera intensa, con promesa de premios, pero más allá de eso, con la esperanza de convivir sanamente en un ambiente recreativo y social. Espíritu de participación y recreación: eso promueve esta carrera.
Y es que nuestra atenuación en los primeros minutos de empezar a correr, me recuerdan que somos el país número uno en obesidad. Estar en actividad física no es una constante en nuestras vidas, pero me parece importante que nos demos cuenta de ello, de nuestro estilo de vida sedentario. Tenemos que hacer un alto a la rutinariedad y de vez en vez, salir a respirar el aire fresco de alguna mañana de domingo, o de cualquier día.
Además de esto, pude percatarme del entusiasmo de algunas personas con capacidades diferentes que se alistaban para participar. Esa sensación por un lado, de mezclarnos todos como una sola comunidad, sin hacer exclusiones o diferencias de ningún tipo, fue motivadora para muchos, supongo; y a la vez, la transmisión de esta visión por parte de la universidad.
Otro de los hechos que me parece plausible de parte de la universidad, es que sin importar si hubieras llegado a la meta (o si tus rodillas estuvieran a punto de quebrarse), te invitaban un digno desayuno, acompañado de una medalla pendiendo de tu cuello, en reconocimiento al gran esfuerzo realizado.
Una experiencia que brinda mucho aprendizaje a todo el que desea aprovechar el tiempo despojándose, por unas horas, de lo cotidiano.
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