La normalización de la violencia en México
Por: @sandybell08, RED GENERACIÓN
En México existe una nueva forma de lenguaje para abordar el tema del crimen organizado y la violencia, al ser utilizado por la sociedad se asimila este fenómeno. Los medios de comunicación juegan un importante papel, no solo con el uso de este “vocabulario”, también de manera visual con imágenes explicitas que quitan el sueño (o quitaban el sueño) a mas de uno.
Recuerdo que aproximadamente hace un año leyendo noticias sobre la violencia desatada a raíz de que el Comandante en Jefe en ese entonces, Felipe Calderón, iniciara una guerra contra el narcotráfico, con una pésima estrategia por cierto, abrí un link que me llevó a un famoso y explicito sitio que presenta información sobre lo que acontece en cuanto a violencia en el país.
Este link me llevó a ver fotos sobre las víctimas de la violencia de una manera bastante cruda y cruel, si mostraba información real pero la foto sobraba. Ese día no pude desayunar, comer ni cenar, la imagen me perseguía en la mente.
Al otro día caminando en un municipio de Veracruz donde la violencia se desató en los últimos años, pasé frente a un puesto de revistas que se encuentra justo enfrente de una escuela. En la portada de un periódico se encontraba la misma foto, ahí a la vista de todos los niños, jóvenes y adultos como si fuera algo normal, algo a lo que nos tenemos que acostumbrar a ver todos los días, algo que debemos aceptar.
Al poco tiempo acompañé a una amiga a un “halloween” y algo me impacto más que la propia foto. Una mamá contaba muy divertida que su hijo se había querido disfrazar de narcotraficante y el otro de sicario. ¿Es enserio? A mi me preocuparía, y mucho. ¿Debemos dejar que las generaciones crezcan viendo a estas personas como ejemplo a seguir o creyendo que lo que pasa en el país es normal?
Todos hemos, directa o indirectamente, aportado a la normalización de la violencia al adoptar un nuevo “vocabulario” para abordar el tema. Palabras como “levantón”, “encajuelados”, “ensabanados”, “narcocorridos”, “narcomantas”, “plazas”, “descabezados”, etc., se utilizan para describir la violencia que se vive en el país y que por desgracia pasaron a formar parte de nuestro lenguaje cotidiano. Utilizando estas palabras volvemos un hecho inhumano, cruel, atroz en algo normal.
Cuantas veces no hemos escuchado o incluso dicho, “Mira mamá aparecieron tres encajuelados con narcomantas, aquí está la foto” ¿Es normal? ¿Lo tenemos que ver como algo cotidiano? Es la adopción de este “vocabulario”, la forma en que se presentan las imágenes y notas en medios y la interminable violencia, quienes nos llevan a escuchar sobre estos hechos y a no asustarnos o preocuparnos, a adoptarlo como algo cotidiano. Perdimos la capacidad de asombro, aceptamos un modus vivendi.
Es preocupante escuchar que jóvenes de 14, 16 años digan “plazas” en lugar de ciudades, “plomear” en lugar de disparar. Crecerán viendo todo esto como algo normal, ¿acaso no debemos inquietarnos? Es por esto que invito a la reflexión y al no uso de cualquier tipo de lenguaje discriminatorio, misógino o que contribuya en cualquier sentido a la normalización de la violencia de cualquier tipo. No hacerlo significa aceptar la violencia de género, la violencia infantil, la violencia contra estudiantes, periodistas y activistas, la violencia del crimen organizado... No hacerlo significa ser parte del problema y no de la solución.
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