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La cruda realidad del oro olímpico

8 Febrero 2013, 13:37pm

Publicado por Irving Selván


por David Faitelson
Chepo de la Torre empieza mal el Hexagonal
Siete meses antes, habían quienes vociferaban: "Somos una potencia del futbol mundial. Podemos ganarle a cualquiera". Anoche, en el Azteca, México demostró que no está en ese nivel de selecciones y que no puede seguir viviendo de las "celebraciones" de la medalla de Londres 2012. El futbol mexicano necesita trabajo, seriedad, entrega, solidaridad y muchas cosas más para no volver a episodios tan vergonzosos y ridículos como lo fue el inicio del Hexagonal Final de la CONCACAF.

MÉXICO -- Ni más lejos ni más cerca de Brasil 2014, sólo un poco avergonzado. Así despertó el futbol mexicano después de una vergonzosa actuación en la cancha del Estadio Azteca en el inicio del Hexagonal Final de la CONCACAF.
¿Los motivos? Cuantificarlos podría ser una tarea compleja. En el 0-0 ante Jamaica falto ambición, capacidad técnica, física, inteligencia, juego, profundidad, entrega, espíritu, solidaridad, conjunto y en cambio sobró apatía, soberbia y pasividad. México volvió a las "andadas" futbolísticas en una noche donde la concurrencia (poco menos de la mitad del estadio) terminó abucheándolo y recriminándole su pobre actuación.
No hay explicaciones coherentes sobre lo que le ocurrió a México en el inicio de este Hexagonal. Fue una noche para el "olvido" y también para la "reflexión" sobre lo que habría que cambiar en el futuro inmediato tomando en cuenta que la eliminatoria tendrá, durante el mes de marzo, dos fechas trascendentales, una en San Pedro Sula, ante Honduras y otra en la propia cancha del Azteca frente a Estados Unidos.
El problema, como casi siempre, son las incongruencias que plantea el futbol mexicano. Hace siete meses, a lo mucho, aún con los tonos del "Cielito Lindo" en Wembley, el futbol mexicano establecía que había crecido de manera tajante y que el oro en los Juegos Olímpicos le daba elementos para considerase una "potencia". La noche del miércoles en el Azteca, la "potencia" futbolística sufrió ante un equipo que si bien se acomodó con sapiencia en la cancha, parece tener pocos argumentos futbolísticos para competirle a los mexicanos.
Las celebraciones por el oro olímpico continúan. Condecoraciones, ceremonias, medallas, cortometrajes, homenajes y jugadores que firman para ser exportados a equipos europeos. Hasta ahí todo va bien. México tiene que pensar que el oro olímpico fue el inicio para sembrar algo prometedor hacia el futuro, pero de ninguna manera la conclusión de una obra maestra donde ya se sienta realizado.
Basta ya, entonces, de la "fiesta". Es tiempo de entender que México debe seguir creciendo para algún día poder competir ante las verdaderas potencias del mundo, y que en el futbol de hoy en día se ha dejado de ganar la camiseta y que sólo mediante el trabajo serio y compenetrado, tendrán resultados coherentes.
Que el fracaso, la vergüenza y hasta el ridículo que hizo México en su presentación en el Hexagonal, sirvan para entender de una vez que "el día que todo cambió" para el futbol mexicano no ha llegado. Está lejos, muy lejos. Como se vio esta semana, ante Jamaica, en el Azteca, está a "años luz&".