Carta doliente (primer fragmento)
Por Tolésimo Díaz, Red Generación.
Escribo desde el párpado abierto de mi pueblo: este hartazgo, este suicidio metafísico de las masas; este final del pasillo donde no hay puertas. Nos han plantado la incertidumbre. Los últimos sucesos han motivado el crecimiento de un ambiente ríspido y aciago. La patria ya no es el espíritu de miles, sino el espectro del establishment que lentamente va devorando todo.
No pretendo la verdad como gloria única de mis palabras; no obstante, quizá, en la fragilidad de los vocablos, exista una luz y un espejo. Lo que pesa dentro de mí, en la intimidad de mis fibras, es un dolor apenas comparable. Nuestros padres fueron los hombres que somos ahora, los mismos adoloridos e impotentes.
Abrimos las alacenas y encontramos polvo de otros años. Acercamos nuestros rostros al río que no muestra reflejo alguno de lo que fuimos. Otrora la gente formaba un solo cuerpo de plenitud; hoy, desarticulados andan sobre la médula de un sueño.
Hemos perdido al hermano. Nuestras mujeres han sido ultrajadas, nuestros hijos devorados, muertos o vivos pero sin casa, sin estrellas suspendidas de la ventana. Qué abismo entonces, qué derrota; nos han vencido, es nuestro propio cuchillo de obsidiana el que se ha volcado sobre nosotros; nuestro dios común, de hambre y desolación.
¿Qué nos queda después de todo?
(...)
/image%2F0483998%2F201303%2Fob_ca7117_482288-424917177598019-915482561-n.png)
