FORMADOS EN LA INSTITUCIÓN DE LA VIDA
Por: Hannsen Gerardo Pérez
06 de Noviembre 2012
Vivir en un mundo dónde las cosas que ocurren a diario son muy remarcadas por nuestra sociedad, nos lleva a poder reflexionar sobre muchas situaciones que han quedado en la historia de nuestras vidas y no solo por el hecho sino por el gran abismo al que se está cayendo cada vez más. Estamos muy lejos de buscar mejoras en la vida de la cuál somos partícipes cada uno de los que habitamos esta tierra, estamos lejos del verdadero sentido de lo que es vivir.
Cuando el ser humano no tiene control sobre sí mismo y se deja dominar por influencias que realmente hacen que se pierda el sentido nocivo del conocimiento, se llega a devastar la vida de otros en su sentido armónico, como el accidente carretero que sufrieron cinco jóvenes y un catedrático del Instituto Tecnológico Superior de Centla (ITSCE), que retornaban a su domicilio en estado de ebriedad, donde un estudiante y el profesor perdieron la vida, dejando así una gran marca en los seres queridos que rodeaban a estas personas.
¿Qué está ocurriendo con la responsabilidad y el bienestar común que como personas debemos de tener? Se ha olvidado que por naturaleza debemos cuidar la integridad de los que conviven a diario en nuestro entorno laboral, familiar, de amigos y en el ámbito escolar. Tenemos un compromiso social al ser instituidos como profesionista, eso es a lo que llamamos: ética profesional, de la cual muchos se han olvidado y los pocos que la practican están llevando este término a aquellos que aún lo desconocen.
Recordar es vivir, es hacer que siga en nosotros lo que para muchos ya se ha olvidado, no podemos menospreciar la “calidad de instituciones” que tenemos, aquellas que han olvidado su compromiso con los demás, que han dejado a un lado que están porque algunos queremos que existan, nos dice el pensador jurista, político e historiador francés Alexis Tocqueville “Lo que acostumbramos a llamar instituciones necesarias, muchas veces son instituciones a las que nos hemos acostumbrado”. Nos hemos hecho la idea de que como ciudadanos no tenemos la autoridad para exigir mejores organismos, que quizá estas deberían de seguir sin cambios algunos, pero la realidad de las cosas es que la orientación que están tomando nuestras instancias educativas, gubernamentales y privadas no son del todo correctas para algunos.
Hacer un recuento de los hechos lamentables ocurridos en el pasado donde han intervenido jóvenes estudiantes y sobre todo dejan huella en las universidades de las cuales forman parte. Es traer a nuestra memoria los cuatro muertos y diecisiete heridos que dejó el retorno del Festival Internacional Cervantino (FIC) celebrado en Guanajuato donde viajaban a bordo de un camión alumnos y profesores del Colegio Panamericano de Culiacán, Sinaloa.
Pero también la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) la máxima casa de estudios de los mexicanos ha estado de luto, al perder en abril de este año, a cinco alumnos y un profesor de la Facultad de Economía, que por falta de frenos, el conductor perdió el control del camión. Son hechos que sin duda alguna, muchos han tomado de ejemplo para ya no repetir las situaciones de desgracia, otros mas no han aprendido la lección y al parecer quieren tener una experiencia propia.
Necesitamos ser justos, crear igualdad, ser responsables de nuestros actos y asumir las consecuencias que resulten de estos, es poder confrontar lo que hacemos hoy y así festejar o lamentarnos al día siguiente. Porque cuando el ser humano no está en sus cinco sentidos, no piensa antes de hacer las cosas y no siembra el verdadero valor de las cosas; es el ser más irracional que la naturaleza ha dado. Hacer caso omiso de la obligación que tenemos para estar siempre constante en las normas que la sociedad ha impuesto y así tener una sana convivencia, es hacernos independientes del mundo real.
No olvidemos que hoy podemos iniciar por cambiar muchas cosas de nosotros, tal vez iniciemos por aquellas a las que estamos constantemente expuestos, diversión, festejos y demás que nos llevan a perder el sentido, los valores inculcados, la dignidad como persona, es así cuando podemos sufrir y seguir padeciendo ante nuestros seres queridos y en algunos casos desafortunadamente borramos nuestra existencia, dando un alto a la vida que tenemos.
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